30,000 + 3,000 = 1

Conmemorando eventos del 11 de septiembre de distintos años, en Chile y New York respectivamente, escuché la absurda idea de que una u otra tragedia fueron superiores a la otra. La mentalidad cuantitativa lo permea casi todo en nuestra sociedad, al grado que para cualquier asunto lo más significa superior a lo menos. ¿Cómo cuantificar el dolor de 30,000 mil personas torturadas o de 3,000?
Para aquéllos que perdieron a a alguien durante esas tragedias, para aquéllos que las percibimos como un dolor nuestro, una sola vida bastaba para que ambas tuviesen valor equivalente. Ninguna vida puede valorarse en función de una aritmética absurda, que considera inexistente la diferencia, o que valora el número, sobre el más mínimo dolor humano. O, acaso ¿no será suficiente dolor, el perder un hijo, un padre, un amigo, que diez o mil? Irrespectivamente de las consecuencias que esos acontecimiento pudieron provocar, ambas tragedias destruyeron vidas únicas, tanto de los que desaparecieron, como los que sufrieron sus muertes.
Para mí, cada día ocurre una gran tragedia; cada día mueren millones de personas queridas por alguien, y mueren por las razones más absurdas que pueda uno imaginar: el odio, el hambre, las meras ideas…
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