Correlaciones espaciales y materiales

En las siguientes líneas discuto un aspecto importante de la estrategia ajedrecística, aún difícil de evaluar justamente por maestros y máquinas de ajedrez. Para mayores detalles, se puede consultar nuestro libro: La invasión posicional en ajedrez (IPA), disponible en paperback o kindle.

Una de las mayores dificultades para los jugadores noveles es entender las correlaciones entre los distintos elementos que componen la partida de ajedrez. La teoría clásica define tres elementos:

  • El material
  • El espacio
  • El tiempo

Todos estos los elementos están relacionados a la posición ajedrecística. El material se vincula directamente a las capacidades de las piezas. El espacio se refiere a la ubicación de las piezas en el tablero. Y el tiempo se ha entendido de distintas maneras, pero todas vinculadas al desplazamiento de las piezas o a las acciones relativas a la tenencia del turno.

La revisión teórica que propone la doctrina de las posiciones críticas y la invasión posicional en IPA redefine todos estos elementos e incorpora el elemento de la partida. Repasemos:

  • El material: pieza adicional o mejor correlación
  • El espacio: pieza dominante (en puesto avanzado, líneas abiertas o infiltrada)
  • El tiempo: pieza enemiga restringida (encerrada o atada a la defensa)
  • El movimiento crítico: que domina o invade las posiciones enemigas (movimiento invasivo o dominante, con ataque doble, que incluye una amenaza material)

El material es el fundamento de la potencia de las piezas, pero a diferencia de otros postulantes que le dan una variabilidad al valor de las piezas, evitamos esa confusión entre la potencia de una pieza y su ubicación específica. Una torre tendrá siempre la capacidad de una torre y vale para todos los efectos 5 unidades de peón, pero puede estar encerrada o atada a la defensa, dejándola fuera de juego e inútil para fines prácticos.

El espacio determina entonces la actividad manifiesta de las piezas, según sus potencias intrínsecas. A diferencia de la teoría clásica que usualmente asocia la «ganancia de espacio» con el desplazamiento de las cadenas de peones más allá de la quinta fila, o la movilidad de las piezas, la teoría crítica y la invasión posicional trata con la factor de la pieza dominante. Esto es, la pieza que está bien ubicada en el tablero porque está en un puesto avanzado, ocupa líneas abiertas hacia el enemigo o se ha infiltrado en su terreno. Para el espacio, el concepto del terreno y las posiciones enemigas y su invasión es lo que define la superioridad en este elemento.

Para la teoría de las posiciones críticas y la invasión posicional, el concepto del tiempo es muy distinto al de la teoría posicional clásica. El tiempo mide el aspecto de tener el turno en la posición, o sea, la movilidad de las piezas. Este factor determinará superioridad por las piezas restringidas del oponente, las piezas que están para fines prácticos carentes de movilidad efectiva porque están encerradas en su propia parcela o están atadas a la defensa de puntos importantes.

Mientras los anteriores elementos definen a la posición, la teoría clásica excluye toda mención a elementos relativos a la partida. El ajedrez es un todo integrado por las posiciones encadenadas que forman la partida. En cambio la teoría clásica include y mezcla el movimiento dentro del elemento tiempo, que también confunde con los problemas de movilidad o espacio. Con el movimiento medimos la fuerza activa y concreta de la movilidad que se posee, y vemos dónde se manifiesta la superioridad, si alguna. El movimiento crítico más poderoso es aquél que invade o domina terreno enemigo, preferiblemente con una amenaza material en un doble ataque. Ese movimiento aprovecha de la debilidad del terreno enemigo precisamente para romper el equilibrio e invadir sus posiciones.

En las siguientes líneas, me voy a concentrar en uno de los mayores problemas ajedrecísticos. Para cualquier jugador, de todo nivel, la medición de las correlaciones materiales y posicionales es difícil y, en ocasiones, contradictoria. Ya en IPA, se establece una escala de medición que usa la reconocida escala de valores de la teoría clásica para medir los intercambios materiales: peón, 1; caballo, 3; alfil, 3.5; torre, 5; dama, 9; rey (como pieza, no como objetivo), 4. No entraré en los detalles respecto a las diferencias (evaluación superior de la torre, la evaluación de la dama o el rey), que pueden encontrarse en las secciones de mi libro. Lo que sí me interesa señalar es la incorporación del siguiente criterio:

  • Mientras la escala de valores materiales mide la totalidad de la pieza, sus poderes o propiedades intrínsecas (como pieza atacante, dominante o restrictiva), las escalas de valores para el espacio y el tiempo miden sólo una tercera parte de esos valores: su ubicación o su movilidad, respectivamente.

Esto significa que si tenemos un caballo en un puesto avanzado (un caballo enemigo restringido), no podríamos afirmar que tenemos una ventaja de 3 usando la escala material, sino la escala de valores espaciales, cuya unidad es apenas una tercera parte del valor material. En este ejemplo concreto, podríamos afirmar que ese caballo puede significar el equivalente a un peón de ventaja.

Esto es importante, pues nos da una escala aproximada para comparar las correlaciones entre los elementos materiales y los elementos más dinámicos, como el espacio o el tiempo. Pero no todo es tan simple.

Ya en IPA apuntaba que los peones libres deben mirarse desde una perspectiva distinta. Como sabemos un peón puede transformarse en un solo movimiento en una dama. O sea, en un abrir y cerrar de ojos, un simple peón, la unidad menor de los valores materiales, se transforma en la unidad más valiosa. Esto obliga a un ajuste conceptual para medir la potencia del peón libre y avanzado. Esta es:

  • Los peones libres y avanzados deben medirse usando la escala material a partir de su incursión a la cuarta fila: cuarta, 1; quinta, 2; sexta, 3; séptima, 4.

¡Un peón en la séptima fila, a una casilla de coronación, vale más que un alfil! Aunque parezca a paradoja, así es. Pero no podemos detenernos ahí. Esta escala no se fija en la debilidad del peón. Un peón aislado y avanzado podría ser víctima de captura enemiga, como cualquier pieza que irrumpe en su terreno sin el debido apoyo. Por esto no puede tomarse la burda decisión de crear un peón libre, a costa incluso de algún material, si el peón avanzado no tiene suficiente apoyo.

En estos días se jugó una partida (Vergani Cup, 2021) que muestra una correlación asimétrica de material y toma en consideración, sin proponérselo como principio, los postulados antes mencionados. Veamos esta posición:

(Las partidas mencionadas en esta entrada están disponibles en las bases de datos públicas o en los sitios web de los torneos. Aquí nos limitamos a ver las posiciones directamente.)

Mütsch-Warmerdam (Bassano del Grappa, 2021)

En esta posición, las blancas amenazan la captura en d4, eliminando el impertinente peón avanzado negro. Aparentemente, el peón no tiene otro remedio que perecer, pues capturar en e3, significaría ceder la dama. Pero he aquí, en que el negro toma la decisión más correcta, cuando prefiere la dominación de sus piezas y un peón libre a una dama inactiva. El negro continuó: 1…dxe3! 2.Txd8 Txd8 3.f3.

En la posición resultante, las negras han cedido una dama por un alfil y una torre. Para efectos materiales, han perdido medio peón (9 versus 8.5). Pero, y he aquí la clave, tienen un peón en d3, protegido por su alfil de b6, que está libre y muy avanzado. Según nuestros principios de medición, debemos medir a este peón usando la escala material y no la espacial. Este peón entonces vale 3, un caballo. ¿Significa esto que las blancas están perdidas, como si tuvieran realmente un caballo menos? La realidad no es tan simple. El uso de la escala material no implica que el peón adquiere la fuerza o la potencia activa de un caballo adicional, sino que su ubicación es lo suficientemente peligrosa como para adjudicársele ese valor material. Nuevamente, se trata de dos elementos distintos, con escalas distintas, que en algunas ocasiones igualamos para medir los valores en una posición con mayor precisión y tomar decisiones sabias. En la posición de arriba, no resultaría extraño que las blancas cedieran un caballo por ese peón, para evitar la atadura a su dama en la defensa, o que en mayor apuro, devolviera su dama por dos piezas contrarias para mantener el balance.

Tras 3…Ae6 4.Cc1?, las negras no continuaron con 4…Td2, que se juega sola, sino con 4…Cd7? Que deja a las blancas con superioridad. El plan correcto es ir al peón en e3, para lo que existen varias vías de caballo (Ca3-Cc4, Cc3-Cd1), pero el blanco optó por continuar su desarrollo: 5.De1 Cde5 6.Ae2?! (Cc3) Cc4 7.Axc4 Axc4 8.Cc3 Td2. En esta posición las negras tienen invadido el territorio negro con varias piezas , pero ahora se enfrentan a la captura de su valiosísimo peón.

Evidentemente perder el peón no es una opción para el negro, por eso se justifica plenamente: 9…Txd1! 10.Dxd1 Td8 11.Cd3 h3 12.Dc1. Nuevamente se presenta la oportunidad al negro de seguir luchando por un fuertísimo dominio y restricción del blanco:

Aquí las negras continuaron ambiciosamente con 12…Cb4, cuando debieron apostar por las tablas que merecidamente se habían ganado jugando 12…Txd3! 13.cxd3 Axd3+ 14.Ra1 Cd4 y se garantiza el jaque perpetuo con Cc2+ y Cb4, pues el negro domina ampliamente las salidas del rey blanco. 13.Cxb4 axb4 14.Td1 Txd1 15.Dxd1 e2 16.De1 Ae3. La posición resultante muestra al negro invadiendo el territorio blanco, a pesar de su desventaja material.

Dependiendo del módulo (Stockfish, Deep Fritz, Komodo) que usemos para evaluar la posición tendremos que la posición blanca se prefiere (algunos indican que es ganadora), o en el mejor de los casos (Leela) que el negro logró preservar la igualdad.

Desde nuestro punto de vista, la posición está más o menos igualada aunque, siguiendo las correlaciones materiales entre espacio y material (los alfiles y el peón en e2 valen 11), la posición negra es preferible. Esto no significa la victoria (pues es difícil imaginar cómo el negro podría avanzar más en el territorio blanco si la dama permanece vigilante en e1), pero es evidente que el negro lleva la iniciativa, mientras la dama blanca no puede abandonar e1 (por ejemplo Dxb4??) por el simple Af2, ganando. Además el blanco tiene una mayoría de peones en el ala de rey que podría adelantar independientemente de los alfiles negros, pues la captura de un peón pasado blanco en e6, por ejemplo, significaría la pérdida del peón en e2, mientras que la salida del rey negro, permitiría la salida con jaques de la dama, garantizándose al menos el jaque perpetuo. Sin duda la posición es dificilísima y tras varios lances y errores de ambos lados, el negro se alzó con la victoria.

Esto nos trae a otros ejemplos de asimetrías materiales y espaciales con peones libres y avanzados, en donde los postulados discutidos se muestran igualmente.

Una pregunta fundamental es ¿de dónde surge el uso de la escala de valores para justipreciar a los peones libres y avanzados? Aunque existen muchos ejemplos de partidas reales, veamos esta otra posición:

Blancas ganan

En esta posición los tres peones blancos superan a la torre negra, sin que el turno afecte el resultado. Siguiendo nuestra escala de evaluación espacial que utiliza la unidad de medición de la escala material los peones valen 2 cada uno, dando un total de 6. Pero si retrasamos los peones una fila, el resultado es distinto y las negras ganan.

Negras ganan

En esta posición los tres peones valen 1, cada uno, para un total de 3. Este ejemplo es importante pues muestra claramente una importante diferencia con los peones avanzados. Su cercanía a la octava fila, donde su potencia material será drásticamente alterada, aumenta su valor material (aunque no sus capacidades reales de movimiento), por lo que la unidad de medición debe ser la misma que usamos para el material.

El siguiente ejemplo es de una partida real, donde las consideraciones de arriba le dan la victoria al blanco.

Timofeev-Khismatulin (Moscú, 2009)

Aunque el blanco pudo optar por la defensa de su torre, juzga con una certeza irrebatible: 1.b4!! Tras 1…bxa5 2.bxa5, apostó cuatro peones libres y adelantados que, según nuestra escala de medición valen 8 (!). Con esto las blancas compensan materialmente su falta de torres (tienen peones y caballo) y se aseguran de otro aspecto que tienen los peones libres que avanzan: su adelanto aumenta el valor material. Es decir que mientras un caballo o una torre, no pueden afectar su valor material, los peones libres que pueden avanzar aumentan ese valor, haciendo de la posición resultante de arriba, una totalmente ganada por el blanco que asegurará la promoción de algún peón.

Para el lector interesado en el tema enumeramos algunas partidas que puede estudiar por su cuenta:

  1. Chiburdanidze-Dvoirys (Tallin, 1980) — Se crea, a costa de una pieza, un peón pasado blanco en la sexta fila con fuerza suficiente como para atar piezas enemigas y asegurar la victoria.
  2. Kaspárov-Privyl (Skara, 1980) — Esta famosa partida utiliza como mecanismo principal un peón libre y adelantado, por supuesto, con sacrificios materiales incluidos.
  3. Carlsen-Grischuk (Linares, 2009) — El blanco crea una cadena de tres peones libres y avanzados a costa de un alfil.
  4. Ding-Barbosa (Estambul, 2012) — También aquí el blanco sacrifica una pieza para obtener un peón libre y adelantado.
  5. Bronstein es un maestro en este tipo de posiciones. Dos partidas interesantes son:
    1. Brzoska-Bronstein (Miskolc, 1963) — Aquí se sacrifica una torre por tres peones libres.
    1. Bronstein-Najdorf (Buenos Aires, 1954) — Esta partida es un clásico. Bronstein sacrifica una pieza menor por tres peones libres que una vez adelantados logran la victoria.

Los ejemplos de arriba muestran un importante dato. El conocimiento de esas correlaciones y su precisa evaluación, independientemente del cálculo de variantes, otorga una superioridad estratégica al jugador que lo posee. Aún hoy, este conocimiento no es común, como bien demuestran algunas partidas magistrales, donde un bando obvia la posibilidad de que su oponente construya una cadena de peones libres y avanzados o un fuerte peón libre y avanzado, bien apoyado por sus piezas. En las posiciones con poco material y peones adelantados este conocimiento puede ser utilizado como una herramienta adicional.

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